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martes, 29 de marzo de 2011

Cambios

Hay veces en que las cosas cambian.
La mayoría de las veces no es un cambio radical de esos de "guau, te has cortado el pelo".
Mas bien se tratan de pequeños cambios, paulatinos, intrascendentes, tan diminutos que cuando te vienes a dar cuante se han instalado sin que los hayas vivido como extraños en su momento.
De repente un día dices "¿desde cuándo está esto aquí?". Pero es tarde, ya está ahí.

Cambia el invierno a primavera, alternando días fríos con otros cálidos hasta que un día recuerdas que no sabes dónde has dejado el chaquetón o el paraguas...

Así, yo ya no sé cuando mi resfriado se ha transformado en alergia.

martes, 15 de marzo de 2011

...Y que salga el sol.

Vaaale, veeenga, hagamos el esfuerzo de golpear las teclas aunque no tenga mucho que decir.
No sé si serán las tormentas solares, los últimos coletazos del otoño, las tragedias naturales que asolan el lejano oriente, las crisis económicas o simplemente una desgana infinita que me hace no pensar.
Me siento con la misma vida interior que una ameba.

Lenta y colapsada.
¿Alguien puede pulsar el reset?

lunes, 31 de enero de 2011

Señora, ¿dónde lo ponemos?

Cuando llegue el paquete se sorprenderá, tendrá la seguridad de que no haber pedido nada así.
Será grande, voluminoso, y con una forma extraña.
Firmará en el papel automáticamente, casi sin pensar, y se encontrará con un bulto enorme en las manos y sin saber que hacer con él.
No pesará mucho, la verdad, pero será incómodo de sostener.
Con él en las manos, no será capaz de hacer otra cosa más que sujetarlo.
Mire donde mire, tendrá que hacerlo por encima de sus contornos.
Tratará de dejarlo en el suelo. Su forma extraña ocupará todo el espacio de modo que deberá contorsionarse como un acróbata de circo para pasar por su lado o se tropezará con él.
No podrá apilarlo sobre nada, imposible que conserve el equilibrio.
No podrá ocultarlo tras de nada, siempre asomaran las esquinas.
Tampoco podrá colocarlo en ninguna estantería si no las vacia antes y a la gente le suele gustar cómo tiene las cosas en la estantería, cada una en su sitio.
No se atreverá a abrirlo porque dudará si realmente es suyo y si algún día vendrán a reclamarlo.
Se morirá por despegar una esquinita y mirar dentro...
Es un paquete tan bonito...y si lo aprieta parecerá que encoge y lo meterá en cualquier sitio.
Tarde o temprano, recobrará su tamaño y estorbará de nuevo.

El repartidor disfruta anticipadamente, porque aunque no sabe lo que hay dentro sospecha que el contenido no siempre suele ser como se promete.

sábado, 22 de enero de 2011

De cucharas y otras cosas

Cuando era pequeña y mi madre me mandaba a poner la mesa siempre me preguntaba por qué, entre la cubertería perfecta de mi meticulosa madre, había cucharillas de todas formas y tamaños.
Ahora abro mi cajón y veo entre mi cubertería impoluta cucharillas de todas formas y tamaños.
Supongo que entre las cosas que aparecen en mi bolso, aparecen cucharillas porque todavía no consigo creer que mi cajón las fabrique por generación expontánea.

Las hay pequeñísimas, como de juguete, redondas, hondas, y con la punta un poco picuda. Las hay sencillas y con adornos en el cabo (¿se llama cabo?) Incluso hay una con un filo dorado, esa concretamente vino en la mochila de la guardería del peque a cambio de una de las mías.
Lo curioso es que todas las usamos, no importa ni de dónde vengan ni la forma que tengan, todas las usamos.

Al fin y al cabo una cuchara es una cuchara.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Una de puertas

Las puertas abiertas invitan, acogen, y te dan la libertad de decidir si quieres entrar o no, incluso te permiten echar una ojeada dentro antes.
Las puertas entreabiertas dejan un resquicio a la imaginación, tentadoras e impertinentes si el viento se encapricha en jugar con ellas.
Las puertas que se cierran rechazan, bueno, aquellas que se cierran de un portazo.
Las hay que se cierran suavemente como un adiós sereno.
Las que te encuentras cerradas intrigan, su cerradura es un misterio y nos preguntamos cúal será las llave que las abra.

¿y si fueras una puerta....?

lunes, 4 de octubre de 2010

Lemas vitales

Hay frases que nos marcan.
Citas citables, de esas que están al pie de página en la agenda.
Oraciones de sabios célebres y no tan célebres que en un momento determinado parecen hechas a propósito para nosotros. Como si los dioses del tiempo y el espacio se hubieran confabulado para ponerlas ahí, delante de nuestros ojos, en el momento oportuno.
Sabiduría en pequeñas dosis, fáciles de masticar,que nos sorprenden y nos inspiran, que nos taladran o nos protegen.
Hay muchas que me vienen a la mente y desgraciadamente no de todas conozco la autoría.
Pero hay una especialmente, una:
" La vida es lo que te pasa mientras tú haces otros planes"
(John Lennon)

Así que trataré de dejar de planear conscientemente, con el cerebro, y trataré de planear con las alas, allí donde me lleve el viento.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El otoño ha llegado, hace frío y llueve mucho...

..y los pobres arbolitos sin hojitas se han quedado...

Cantan mis niños, canción nueva del cole.
El otoño enseña ya sus dientes aunque el verano colea, resistiéndose a marcharse.
Si me encanta el verano, el otoño es mi estación más odiada. Hombre, sí, me encanta la brisa fresca, el martilleo de la lluvia en los cristales, el arrebujarme entre las sábanas por la noche y lo lánguida que parece la tarde.
En cambio, odio la sensación de melancolía que también trae.
Esa tristeza sin motivo que los expertos achacan a la falta de horas de sol o a las bajas presiones.
Parece que los sentimientos más nostálgicos prosperan en este tiempo y mira uno las estrellas, el sol cubierto de nubes, los cielos grises, las calles mojadas al salir de casa y es como si el corazón también se tiñera de gris.
Como si al ponerte más ropa, el pensamiento también se cobijara en sí mismo y se empeñara en hacer recuento de aquello que nos entristece, y de los "y si.." que se han perdido.
La gente está de peor humor, camina más deprisa por las calles, se va diluyendo el moreno y la cervecita ya no apetece tanto.
A veces me entran ganas de hacerme un ovillo, enmarañarme, y no levantar la cabeza de la almohada.
Entonces tengo que recurrir, como los Niños Perdidos, a los pensamientos alegres y a que algún hada generosa, conocedora de mis pesares, me preste algo de su polvo brillante. Así es fácil remontar el vuelo, aunque sea otoño.

P.D. Ahí va la letra completa de la canción, por si es lo que buscábais.

el otoño ha llegado hace frío y llueve mucho
y los pobres arbolitos sin hojitas se han quedado
los que son de hoja perenne, nunca se quedan pelados
en cambio los de caduca...ay!...parecen un señor calvo!

lunes, 2 de agosto de 2010

Época de sequía

Parece que el calor, del verano este que yo esperaba, ha evaporado con creces mi líquido cefalorraquídeo.
Pensaba yo que las ideas se encontraban en las neuronas, o en las sinapsis o en pequeñas cajas que ordenaban seres diminutos dirigidos por una anciano de larga barba blanca.
Parece que no.
Parece que andaban disueltas en el puñetero líquido y que se me escapan por los poros en forma de sudor.
Pero no importa, están ahí, en un residuo de sales. Pequeños cristalitos que me pinchan y aguijonean para que no deje de pulsar las teclas, a ver que sale.

Pronto empezaré mis vaciones y pienso pasar suficientes horas en la piscina y en el mar, a remojo, para que las sales se disuelvan de nuevo y empiecen a fluir por mi cabeza.

Mientras tanto, os leo.

domingo, 27 de junio de 2010

No me gusta el café

Es cierto, no me gusta. Pero lo tomo.
Aunque tiene que ser un café muy especial. Si me devolvieran los euros de todos los cafés que no me he tomado tendría una fortuna.
Tomo café con leche y sacarina.
Si el café es demasiado flojo, puedo beberlo. Si es demasiado fuerte sólo daré un sorbo o dos hasta que mis papilas determinen que están saturadas con el sabor.
"Échale más leche" me recomiendan, "más azúcar"
¿Es que no entienden que una café fuerte con más leche o más azúcar sigue siendo un café fuerte con demasiada leche o demasiado dulce, además?
¿Tanto trabajo me costaría pedirme otro café?
No me gusta la leche, tomo la justa para disimular el café que tampoco me gusta.
Así que no me ofrezcan más leche, ni más azúcar. Dénme un café que pueda tomar, uno que tenga el sabor justo y apropiado para mis papilas gustativas porque estoy harta de tener que disimular sabores y sinsabores para podérmelos tragar.

domingo, 13 de junio de 2010

Tirando piedras.

A veces me parece que transcurro por la vida, en lugar de vivirla.

Me siento como una piedra arrojada al agua con pericia, para que vaya tacando la superficie y remontando de nuevo el vuelo.
Esa piedra pequeña, aplastada, que se moja y se seca con el absurdo convencimiento que no se hundirá.


jueves, 27 de mayo de 2010

De la mano

Caminemos juntos
avanzando a trompicones si hace falta
Yo te ayudo con las cuestas
Tú me ayudas con los baches
Caminemos juntos
y no sueltes mi mano
no sea que me pierda
y no me encuentre

lunes, 24 de mayo de 2010

Romperse

Propiedades mecánicas de los minerales:

Dureza: Propiedad que expresa el grado de deformación permanente que sufre un metal bajo la acción directa de una carga determinada. Los ensayos más importantes para designar la dureza de los metales, son los de penetración, en que se aplica un penetrador (de bola, cono o diamante) sobre la superficie del metal, con una presión y un tiempo determinados, a fin de dejar una huella que depende de de la dureza del metal.

Elasticidad:Capacidad de un material elástico para recobrar su forma al cesar la carga que lo ha deformado. Se llama límite elástico a la carga máxima que puede soportar un metal sin sufrir una deformación permanente.

Tenacidad:Resistencia a la rotura por esfuerzos de impacto que deforman el metal. La tenacidad requiere la existencia de resistencia y plasticidad.

Fragilidad:Propiedad que expresa falta de plasticidad, y por tanto, de tenacidad. Los materiales frágiles se rompen en el límite elástico, es decir su rotura se produce espontáneamente al rebasar la carga correspondiente al límite elástico.

Fatiga:Si se somete una pieza a la acción de cargas periódicas (alternativas o intermitentes), se puede llegar a producir su rotura con cargas menores a las que producirían deformaciones.

¿Cuanto hay de parecido a la naturaleza humana?¿Cúanto puede aguantar una mente, un corazón hasta romperse?
Conozco gente así. Gente rota o a punto de, gente a la que se le cae el pelo o le estallan los ojos. Rotas por dentro sin que esa rotura se aprecie en su coraza exterior.
Gente que cree curarse en el silencio, obviando que algo pasa, cuando lo que pasa para ellos pasa para todos los que los queremos.

Espera, se me olvida una: resilencia, la cantidad de energía que puede absorber un cuerpo sin romperse... o una mente sin derrumbarse.
Igual se puede aumentar la resilencia de los minerales de alguna manera, igual se puede aumentar la de algunas personas si son capaces de abrirse y cumplir la promesa de "tenemos que hablar un día".

Pero de todas, la que más me sorprende es la antinewtonianidad: la propiedad de un material que hace que sea suave cuando se le acaricia y duro cuando se le pega.

lunes, 15 de marzo de 2010

Hoy he visto golondrinas

Digamos que el tiempo va abriendo, digamos que tenemos un cachito de primavera, como en el anuncio del corte inglés.
Sol, por fin, sol en las calles y vamos dejando atrás la melancolía.

A veces son esos pequeños detalles, esos "cachitos", esas importantes tonterías las que me hacen sonreir: un niño pidiendo chuches al abuelo, que se las compra aunque vaya a ser la hora de comer, una pareja de jóvenes besándose en la esquina de la calle, una llamada inoportuna, un sonrojo involuntario, un estornudo...miles de gestos insignificantes que representan un trazo rojo en un lienzo de grises.



Hoy he visto golondrinas y me han alegrado el alma.

jueves, 4 de marzo de 2010

Presencias

Por una de esas casualidades de la vida, hoy no coincido con nadie a la hora de tomar el café.
Así que opto por permanecer en silencio luchando contra las ganas de hablar conmigo misma, porque no es bueno que te vean hablando sola, aunque tenga esa mala costumbre.
Me pongo a observar el patio: los gorriones libres comiendo el alpiste que cae de los canarios enjaulados, las ramas de los rosales recien podados tirados en el suelo, desluciendo el jardín, y la ventana un baño, con una mancha de vaho.
¿Una mancha? No mires, no mires que ya sabes qué te pasa con las manchas
Pues me pongo a mirar la mancha y sin mucha dificultad encuentro en ella una cara. Dicen que tendemos a ver caras en todo cuanto nos rodea, pero eso de ahí es una cara-cara, con sus ojitos, sus cejitas, la sombra de una nariz y una boca fruncida.
¿Quién será? Me pregunto en voz alta desbaratando mi intención de no hablar sola.
Y es que una de las desventajas de trabajar con personas mayores es que, al final, se mueren.
No me cuesta trabajo reconocer a Elisa, con su naríz larga y su cara de mal genio ("niña, no, no,no, a esto no hay derecho ¿tú sabes cuantos años tengo? me faltan cuatro para el siglo ¡un siglo! y tú empeñada en que ande, ¡que yo ya he andao todo lo que tenía que andar! que mala sangre, que mala sangre...) pero también se parece un poco a Consuelo ( ¿cuándo comemos? ¿qué ya hemos comido?¿cuándo merendamos?) también me recuerda un poco a Magdalena (no me mates, no me mates que ya me muero yo sola) pero Magdalena está tomando el cafelito en el piso de arriba, así que la descartamos.
Llega una compi y le revelo emocionada mi descubrimiento:
_ Mira,¿ a que parece una cara..?
La compi se levanta, se acerca a la ventana y la cierra del todo.
_ Era una mancha de vaho que se había formado entre los dos cristales_ me informa.
No, si eso ya lo sabía pero...tristemente observo como se desdibuja el rostro, como se va disolviendo hasta dejar el cristal limpio y transparente.

Fin de los 20 minutos.
Me vuelvo al tajo, llevando en la mano el vaso del café para devolverlo a la cafetería.
Paso cerca de una ventana de un dormitorio y una cara se aproxima a los cristales...
CLINC, CLANC, CLONC. El vaso rueda por el suelo. Sorprendentemente, no se rompe.

_ ¿Pero todavía estás aquí? Pues ahora bajo a ponerme el calorcito...joé, niña, que mala cara tienes, parece que has visto un fantasma.

_ Casi, Carmen, casi-casi.

jueves, 28 de enero de 2010

tres minutos

_A ver_ dice_ Escriba durante tres minutos...es un ejercicio psicológico.
Tres minutos, sin parar.
Tres minutos no es mucho, puedo escribir durante tres minutos.
Cojo el boli e inclino el folio, siempre escribo con los folios torcidos y mis líneas se inclinan hacia arriba.
_ ¿De qué escribo?
_ Da igual, de cualquier cosa...
Cualquier cosa, el folio en blanco golpea mis pupilas, el boli no me acomoda en la mano.

Un puto ejercicio psicológico y se me queda la mente en blanco.

jueves, 7 de enero de 2010

Mi teoría sobre La Verdad

La Verdad es dura, es esquiva, difícil de encontrar y a veces de digerir.
Hay quién escudándose en que dice La Verdad te lanza a la cara los más violentos insultos.
Hay quien entiende La Verdad como un bien absoluto y quién cimenta su vida en la búsqueda. Se enarbola como bandera de causas opuestas. Se hiere y se sufre, se hiere y se mata por La Verdad.
La Verdad es fea y sin embargo La queremos desnuda, despojada de artificios, en toda su fealdad.
La Verdad es cruel y no entiende de compasión...
La Verdad libera al hombre.

Pero no es así.
Porque La Verdad no existe.

Existe mi verdad, tu verdad, la de éstos o la de aquellos. Defender mi verdad implica denostar la tuya porque son diferentes y no podemos tener razón los dos. O tú o yo.

Y sin embargo yo pienso que todos nos equivocamos.
Imagino La Verdad, ésta, la absoluta, como una figura geométrica... pongamos el cubo por ejemplo. Digamos que yo vivo en una cara del cubo y soy capaz de examinar y entender toda la extensión de esa cara y creo en aquello que veo y digo "esta es la verdad" y todos los que vivimos en la misma cara hablamos de La Verdad con mayúscula.

Pongamos que en la cara opuesta viven otras personas que examinan y entienden su terreno y bautizan como La Verdad la realidad que ellos perciben, totalmente distinta a la que percibo yo.
Y como vivimos en el mismo cubo nos comunicamos y explicamos nuestras verdades. Nadie daría su brazo a torcer porque entendemos que su cara del cubo debe ser igual a la nuestra, ni incluso visitando el lado opuesto del cubo porque una vez que decides cual es tu verdad explicas todo en base a ella, incluso una verdad diferente.

Entonces pienso que sería posible, tal vez, quizá, a lo mejor, viajar al interior de cubo, trascender de nuestra cara original y desde el centro del mismo poder observar todas nuestras verdades y ver que entre todas forman La Absoluta, el cubo entero.
Traslada eso a una figura de infinitas caras, tantas como verdades hay... y mi verdad se hará mas humilde. Y cederé a que tal vez mi verdad no sea la que se escribe con mayúsculas.

Entonces comienzan las preguntas, infinitas preguntas a la que no puedo responderme...
y se me embota la cabeza.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Ser o no ser...

Escribir...
Cuantas veces me he sentado con un papel en blanco por delante y el boli bic (de punta gorda) a poner una letra detrás de otra y a ver que sale.
He llenado diarios y cartas y libretas y miles de folios en blanco. Los he llenado de vacíos, los he llenado de mentiras, de verdades a medias, de cruda realidad. Cúantas veces he mirado al folio en blanco con la mente en blanco para que nacieran de la nada las más absurdas verdades incapaz de confesarme a mí misma en el pensamiento.
Cúantas veces he descargado mi conciencia, mi mala conciencia, mi ira, mis dudas y mis certezas. Ahora leo y releo con otros ojos lo vivido y descubro como mi mente ha ido maquillando los recuerdos, adaptándolos, mulléndolos como almohadones para reposar más cómodamente sobre ellos.
Cúantos borrones de tinta, cuantas lágrimas _ bebidas y derramadas_, cuánta dicha, cuántos fantasmas me persiguen, cuántas vidas no vividas, cada una por aquellas decisiones que no tomé, por aquellos caminos que no seguí.
Y el fondo, la esencia, ¿es la misma? ¿o por algún proceso químico, o alquímico, ha sido sustituida?
Me pregunto qué queda de mí en mí.
Y cuántas, cuántas palabras más habré de escribir para poder un día llegar a conocerme. Como estas, absurdas, incoherentes , escritas sin pensar (o sin repensar) al mismo ritmo _ bueno un poco más lento porque sólo uso cuatro dedos para escribirlas_ que se van formando en mi cabeza.
Qué bueno sería poder comportarse siempre así, sin frenos rodando-rodando sin sopesar consecuencias. ¿Sería así más fiel a mí misma o yo misma soy quién soy por los frenos puestos e impuestos?.
No voy a releer ésto, no voy a corregir nada_ bueno, las faltas de mecanografía_ y así tal cual saldrá.
No quiero cavilar ni analizar sólo seguir, rodar, resbalar...sólo por ésta vez...

lunes, 30 de noviembre de 2009

Atardeceres

Si hay algo que hecho de menos en invierno son los largos atardeceres.
En invierno el día se apaga abruptamente, como quién apaga una luz y casi ni se siente el tránsito del día a la noche.
Sin embargo, en verano me gusta disfrutar de las laaargas tardes, ni hay nada que me pueda relajar más que sentarme en una terraza a ver como muere el día. El cielo derrocha colores, la brisa refresca en ambiente y si encima puedo observar el cielo mirando hacia el mar no habrá mejor momento.

Ahora toca abrigarse, ver la escarcha formarse en los cristales de los coches, y soñar con la nieve que sólo vemos en el telediario.
Arrebujarse dentro del chaquetón y decir "qué frío" cuando hace apenas una semana nos quejábamos del calor porque por estas latitudes el frío (y el calor) entra de repente como si hubiera un niño jugando con los interruptores.
Ahora toca quedarse en casa y jugar a la oca e inventarse mil historias para entretener a los crios, pelis desde el sofá con la manta hasta las orejas, chocolate calentito para merendar y hacer bizcochos o rosquillas para acompañarlo.
Ahora toca sacar las bufandas y los guantes, y soñar con encontrar un billete perdido en bolsillos que no has visitado desde hace medio año.
Ahora toca desempolvar las figuritas del belén y quebrarse la cabeza pensando en los Reyes Magos, viendo escaparates en tardes artificialmente alargadas con el alumbrado navideño.

Disfrutaré de todo esto y esperaré a que el tiempo me devuelva los atardeceres veraniegos _tranquilos, silenciosos, lentos_cuando puedo mirar directamente al sol sin quemarme los ojos y ver su burbuja naranja hundirse tras el horizonte pensando que así deberían ser todos los finales.

martes, 1 de septiembre de 2009

La cerilla

Los dos encendimos la cerilla al mismo tiempo, sujetándola entre los dedos a ver quién aguantaba más.
Los dos nos quemamos.
_ Es un juego estúpido_ dijiste_ ¿jugamos otra vez?

martes, 14 de julio de 2009

Sentí

Sentí la brisa salada en los labios,
la luz rosada del sol tras los ojos cerrados
y decidí que viviría para adentro.

Ya nada me importaba de ese mundo que quedaba más allá de la frontera de mi piel.
Me contenté con oir mis propios latidos, el ritmo de mi respiración,
el movimiento sutil de mis músculos aunque intentaba estar quieta,
el pálpito de mis arterias al pasar la sangre a veces deprisa, a veces despacio,
el eco de mis propios oídos vacíos, el crujido imperceptible de mis huesos,
el gorgeo de mis fluidos, el calor en mi vientre,
el murmullo de mis pensamientos.

Encontré el rincón donde mora el alma.

Te ví.

Y supe que tenía que vivir para afuera