A veces me parece que ando en una habitación oscura.
Sé que es mi habitación, debería conocer los muebles y las esquinas.
Pero es mi habitación después de un terremoto.
Nadie ha tenido tiempo de recoger las cosas y ponerlas en su sitio.
A veces me parece que tanteo los objetos y que no hago más de darme con las aristas.
Alargo las manos buscando un algo que me oriente...
pero ese algo se esconde también entre la oscuridad.
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En realidad lo único que debes encontrar es la cuerda de la persiana, para que puedas subirla y entre a raudales la luz... ánimo!!
ResponderSuprimirA veces lo propio se nos antoja ajeno.
ResponderSuprimirEs igual, aunque se esconda, no dejes de seguir tanteando y como dicen por ahí arriba, encontrar la cuerda para subir esa persiana y que entre la luz a raudales.
ResponderSuprimirBesos con lucecitas.
Sigue tanteando,
ResponderSuprimirpero es mas facil si lo ordenas y enciendes la luz.
Abre los ojos.
ResponderSuprimirQué angustia, Bar...
ResponderSuprimirNo es fácil, pero sí; en algún momento llegarás hasta la puerta o la ventana, verás la luz y dejarás de tantear. Besotes!
ResponderSuprimir