Sí, mi niño ha conseguido reunir suficientes estrellitas rojas como para darle su premio, que esta vez ha sido ir al cine, previa invitación de Nefer a compartir su salida.
Bah, no pienso hacer crítica de la película porque para eso estan los críticos y la gente que entiende, yo he ido a entretenerme y esta no ha sido de las malas.
Pero si alguien no quiere que les
Y es que, la peliculita tenía trasfondo y todo, dando a elegir a los protas entre lo que quieren y lo que necesitan.
Querer y necesitar no es lo mismo, como decía Alejandro Sanz. Y muchas veces nos empeñamos en conseguir lo que queremos en vez de atender a lo que necesitamos.
La puñeta está en que la gran mayoría de las veces no somos capaces de ver por nosotros mismos que lo que necesitamos es muy diferente de lo que pretendemos conseguir pero ¡ay, del que nos lo diga!
¿Cómo van a ser más evidente nuestras necesidades para otros que para nosotros mismos?
¿Donde queda el derecho a equivocarnos, a aprender, a rehacer nuestros objetivos y a crecer en el viaje?
Yo no sé lo que necesito, a veces se da la casualidad de que encuentro algo y digo "esto!" pero si alguna hada madrina (o bruja de vudú) se ofreciera a mostrarme mis necesidades rehusaría gentilmente.
Prefiro buscar yo sola el camino.
Aunque me cueste andar en círculos una temporada.
Y me acuerdo de mi profe de matemáticas que jamás nos daba una fórmula, sino sólo las pistas necesarias para deducirla a partir de las operaciones correspondientes. Muchas veces no era fácil, por eso era tan grande la satisfacción de conseguirla. Era estupendo saber que podías llegar por tí misma en vez de recurrir a la calculadora ciéntifica (aquella tan maravillosa que las tenía todas almacenadas en su memoria)
Perdonen...igual desvarío, que he empezado hablando de una rana...
...que yo lo que iba a contar era que Dani, cuando vió que el malomalísimo necesitaba sangre de su víctima para darle al otro la apariencia del primero -- ¿lo estoy liando mucho? es que no quiero contar más de lo necesario, que está penado por ley...-- se volvió hacia mí y exclamó (si se puede exclamar susurrando): "¿sabes por qué necesita su sangre? ¡porque ahí está su ADN!"
Yo creo que éste va para ciencias.
